Como pensar bien, según Leibniz.

El arte de razonar bien.

 Sobre la sabiduría.


    En sus "Máximas para las artes de razonar bien, inventar y recordar. Sobre  la sabiduría" Leibniz nos da una serie de muy útiles consejos. Veamos cuales son.
    En primer lugar, él dice que la sabiduría es el conocimiento perfecto de todas las ciencias y del arte de aplicarlas, siendo que para lograr esto último debemos juzgar (o razonar) bien, creando nuevas verdades y recordando las que ya sabemos en el momento exacto en el que las necesitamos.
    Para lograr esto último es recomendable seguir una serie de pasos. El primero de estos es solo reconocer como verdadero aquello de lo cual no tenemos ninguna duda, cuestionando todo lo máximo posible. Además debemos de evitar todo prejuicio a la hora de comenzar un pensamiento. En caso de no poder lograr alcanzar una verdad segura, debemos conformarnos con la probabilidad de que esta sea cierta (o no) a la espera de que algún suceso futuro nos lo confirme.
    Otro ítem interesante es siempre comenzar por lo más fácil, dejando que la naturaleza nos guíe hacia lo más complejo mediante relaciones causales bien deducidas. 
    Casi al final del artículo Leibniz aconseja que seamos capaces de meditar y concentrarnos en cualquier ambiente; "tanto en medio del tumulto como en calma, tanto estando en peligro como en  gabinete". Incluso llega a afirmar que debemos ponernos voluntariamente, de vez en cuando, en situaciones de estrés (nada que sea riesgoso para nuestra salud) en  orden de  mejorar nuestras capacidades cognitivas. 
    En la sección  "El  arte de acordarse en el momento oportuno de lo que se sabe" nos dice que frente a una situación dada debemos acostumbrarnos a enumerar todas las posibilidades, así como todas sus ventajas y desventajas. Saber encontrar las diferencias entre las cosas (aunque parezcan muy similares) y saber aportar ejemplos o analogías para explicarlas, es de las mejores formas de asimilar el conocimiento.
    Por último nos aconseja llevar una suerte de diario o inventario escrito de todos los conceptos aprendidos. Este debe ser realizado de forma ordenada, así lo podemos utilizar sin perder innecesariamente mucho tiempo en ello.
    A pesar de que Leibniz vivió en el siglo XVII todos estos consejos son completamente útiles y aplicables a día de hoy.

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-Jordi Bustos



 

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